Guía completa

El síntoma clásico

En la A-7 o en la circunvalación, al llegar a cierta velocidad el volante tiembla; si aceleras algo más, se tranquiliza. Es una rueda delantera desequilibrada entrando en resonancia. Si lo notas en el asiento, suele ser una trasera.

Causas frecuentes

  • Un contrapeso que se ha caído tras un golpe o un lavado a presión.
  • Un roce con bordillo al aparcar en calles estrechas del centro, que deforma un poco la llanta.
  • Neumáticos con desgaste irregular.
  • Neumáticos nuevos montados: siempre hay que equilibrar.

Cómo lo hacemos

Montamos la rueda en la equilibradora, que calcula en qué punto de cada lado hay que compensar. Colocamos contrapesos de clip o adhesivos, estos en la cara interior de las llantas de aleación para que no se vean. Aprovechamos para revisar la llanta y el neumático: una llanta torcida no se arregla con plomos, así que valoramos repararla.

Cada cuánto revisarlo

No hace falta equilibrar periódicamente si no hay síntomas, pero sí cada vez que montes neumáticos, cuando cambies las ruedas de eje o después de un golpe fuerte. Si notas que la vibración aparece siempre a la misma velocidad, apúntala: nos ayuda a saber qué rueda mirar primero.

Si no era eso

Si después sigue temblando, miramos neumáticos con la estructura dañada, rodamientos, juntas de transmisión y amortiguadores. Seguimos buscando y te contamos qué hay. Si hay desgaste irregular, también recomendamos revisar la alineación o los amortiguadores. Presupuesto sin compromiso.