Guía completa

Más que comodidad

Un amortiguador gastado deja que la rueda bote tras cada bache. Durante ese instante la rueda apenas toca el suelo, así que frenas peor y el control de estabilidad trabaja con menos agarre. El coche parece “blando” y el conductor se acostumbra, porque el deterioro es lento.

Señales que vemos a diario

En una ciudad con tantos resaltos y badenes en zonas residenciales como la Playa de San Juan o el Garbinet, y con las rotondas de la A-70 y sus enlaces, la suspensión trabaja mucho. Las pistas típicas:

  • El coche sigue moviéndose después de un resalto.
  • Balancea en las rotondas.
  • La parte delantera se hunde al frenar.
  • Los neumáticos muestran zonas gastadas a parches.

¿Qué revisamos?

En carretera, cómo se asienta el coche. En el elevador, si hay aceite en el cuerpo del amortiguador, si el guardapolvos está roto (por ahí entra la suciedad que destroza el retén), el estado de topes, copelas y muelles.

El cambio

Por parejas en el mismo eje. Si copelas o topes están agrietados, se cambian en el mismo trabajo, porque el desmontaje es el mismo. Después del eje delantero, alineación. Y si los neumáticos ya tienen desgaste irregular, te lo decimos para que valores cambiarlos; lo explicamos en neumáticos.

Las fugas en amortiguadores se anotan en la ITV, así que si tienes la cita cerca conviene revisarlo con margen. Presupuesto sin compromiso.