Guía completa

Primero, el tipo de dirección

Muchos coches recientes llevan dirección eléctrica y no tienen líquido. Si la tuya es hidráulica o electrohidráulica, el líquido transmite la ayuda de la bomba a la cremallera. Si la tuya es eléctrica y está dura, el camino es otro: lo vemos en dirección.

El líquido habla

En el depósito miramos nivel, color y olor. Oscuro o con olor a quemado: ha trabajado demasiado caliente. Con espuma: entra aire. Nivel que baja: fuga, normalmente en el manguito de alta presión, la bomba o los retenes de la cremallera.

El calor del vano motor en verano y las maniobras de aparcamiento en calles estrechas exigen mucho al circuito. Una pequeña fuga que en invierno no se nota empieza a dar zumbidos en julio.

Cuándo revisarlo

En cada mantenimiento conviene echar un vistazo al nivel y al color del líquido de dirección si tu coche es hidráulico. Si notas el volante más duro en frío o un zumbido al girar, no esperes a la próxima revisión: una bomba que trabaja sin líquido se estropea rápido.

Cómo leer el depósito tú mismo

Con el motor frío y el coche en llano, el nivel debe quedar entre las marcas del depósito o del tapón con varilla. Un líquido claro y sin olor fuerte está bien; si lo ves muy oscuro, con burbujas o huele a quemado, conviene revisarlo. Si cada pocas semanas tienes que rellenar, hay una fuga: no te limites a añadir líquido, porque la bomba acaba sufriendo.

Cambio y purga

Usamos el líquido exacto que pide el fabricante; mezclar tipos puede dañar juntas y bomba. Tras cualquier intervención purgamos girando de tope a tope con el motor en marcha, sin forzar en los extremos, hasta que no quedan burbujas.

Si la bomba ya está dañada, te explicamos las opciones antes de seguir. Presupuesto sin compromiso.