Guía completa
¿Qué pasa cuando se enciende?
La centralita del ABS vigila la velocidad de cada rueda decenas de veces por segundo. Si una lectura deja de tener sentido, desconecta el sistema para no actuar con datos falsos y enciende el testigo. Los frenos siguen funcionando con normalidad; lo que pierdes es la ayuda que evita que las ruedas se bloqueen en una frenada fuerte.
En el día a día por Benalúa o Carolinas casi no se nota. En la A-70 con el firme mojado tras una tormenta de otoño, sí.
¿Dónde suele estar el fallo?
En la periferia del sistema, no en el corazón. Los sensores viven junto al disco, con calor, agua y barro, y su cable se dobla con cada movimiento de la suspensión. El orden que seguimos:
- Memoria de averías del módulo, para saber qué rueda.
- Prueba con datos en vivo: si una rueda marca cero o da saltos, ya sabemos dónde mirar.
- Medición del sensor y del cable hasta el conector.
- Revisión del anillo que lee el sensor.
El anillo del rodamiento
En muchos coches actuales el sensor lee un anillo magnético integrado en el rodamiento. Si ese anillo se agrieta o se oxida, el sensor manda una señal mala aunque esté perfecto. El anillo no se vende suelto, así que se cambia el rodamiento. Lo enseñamos con la medición delante.
¿Y si es el módulo?
Es lo menos habitual. Cuando todas las señales llegan bien y el fallo sigue, valoramos reparar o sustituir el módulo, que normalmente necesita codificación con la diagnosis. Antes de entregar, comprobamos que el control de tracción también vuelve a funcionar y hacemos una frenada de prueba. Te damos presupuesto sin compromiso.