Guía completa
Qué necesita para funcionar
El control de tracción y el de estabilidad comparan constantemente tres cosas: lo que hace cada rueda, hacia dónde apunta el volante y cómo gira realmente el coche. Si las tres cuadran, todo va bien. Si una deja de llegar o no tiene sentido, el sistema se desconecta y enciende el testigo.
Sospechosos por orden
- Sensores de rueda, los mismos del ABS.
- Sensor de ángulo de volante, que pierde la referencia tras una alineación o al cambiar piezas de dirección si no se calibra.
- Interruptor de freno, que informa a varias centralitas.
- Sensor de giro, en el centro del coche o dentro del módulo.
Calibrar, muchas veces es suficiente
Es frecuente que un coche llegue con el testigo después de una alineación o de cambiar una rótula. Para el sistema, el volante parece girado mientras el coche avanza recto: una contradicción que no tolera. La calibración con el equipo de diagnosis lo resuelve.
La prueba real
Con el equipo conectado, salimos a una rotonda amplia de la A-70 o de los accesos a la ciudad y comprobamos que ángulo de volante, giro del coche y velocidades de rueda cuadran. También miramos los neumáticos: medidas distintas en el mismo eje o un desgaste muy desigual provocan intervenciones extrañas.
Si el problema está en el grupo hidráulico, hablamos contigo de las alternativas antes de tocarlo. Presupuesto sin compromiso.