Guía completa
El sistema, en dos líneas
Un diésel moderno inyecta AdBlue, una solución de urea, en el escape. En el catalizador SCR los óxidos de nitrógeno se convierten en nitrógeno y vapor de agua. Dos sensores NOx vigilan que funcione. Si algo falla, la ley obliga al coche a avisar y, al final, a no arrancar.
¿Qué miramos primero?
El líquido. En Alicante el calor juega en contra: una garrafa de AdBlue olvidada en el maletero durante el verano se degrada. Un líquido flojo o contaminado da los mismos códigos que una avería. Medimos su concentración antes de nada.
El inyector. La urea cristaliza y forma una costra blanca en la punta. Pasa más en coches de uso urbano: trayectos cortos entre San Blas y el centro no calientan el escape lo suficiente y la urea no se descompone del todo.
Los sensores NOx. Aparecen en muchos códigos, pero no siempre son los culpables. Comparamos sus valores con el motor caliente antes de cambiar uno.
Bomba y calentador. Se activan con el equipo y se comprueban presión y consumo.
Lo que no hacemos
Ni anulamos ni emulamos el sistema. Además de ilegal, deja al coche fuera de la ITV. Reparamos la pieza averiada, hacemos los aprendizajes que pide el fabricante y salimos a carretera para que el sistema se valide; un trayecto por la A-7 o la A-31 suele bastar.
Si el coche pierde fuerza al mismo tiempo, revisamos también el filtro de partículas y la EGR, que suelen ir de la mano. Presupuesto sin compromiso tras la diagnosis.