Guía completa
Una pieza poco conocida
Muchos motores, sobre todo diésel y turbo, tienen un intercambiador donde el aceite cede calor al refrigerante, normalmente junto al soporte del filtro. Dentro, finas láminas separan los dos circuitos. Si una se fisura o falla una junta interna, se mezclan.
Antes de pensar en lo peor
Aceite lechoso o manchas grasas en el vaso hacen pensar en la junta de culata. Hacemos tres comprobaciones: aspecto de los líquidos, presurización del circuito de refrigeración y test de gases de combustión en el refrigerante. Si no hay gases, el enfriador es el principal sospechoso.
Fugas por fuera
A veces no hay mezcla, solo una fuga de aceite por las juntas exteriores del enfriador o del soporte del filtro. Las gomas se endurecen con años de calor; en un verano de Alicante, con atascos y aire acondicionado, esas juntas cansadas empiezan a sudar.
Una revisión que conviene no aplazar
Cuando aceite y refrigerante se mezclan, cada kilómetro cuenta: el aceite contaminado lubrica mal cojinetes y turbo, y el refrigerante con aceite pierde capacidad de enfriar. Si ves el aceite lechoso en el tapón o manchas grasas en el vaso, para y llámanos antes de seguir circulando.
La reparación
Enfriador nuevo si está fisurado, juntas nuevas si es lo exterior. Si ha habido mezcla, limpiamos ambos circuitos, porque los restos siguen haciendo daño, y llenamos con aceite y refrigerante de la especificación correcta. Si hay otras pérdidas, miramos pérdida de aceite y refrigerante. Presupuesto sin compromiso.