Guía completa

Por qué en verano

Con 35 grados en la calle, el aire acondicionado al máximo y el coche parado en una retención de la A-70, el circuito de refrigeración trabaja al límite. Una fuga pequeña que pasaba desapercibida en invierno se convierte entonces en una aguja de temperatura que trepa. Si te pasa, detente en cuanto puedas y apaga el motor; un calentón puede dañar la culata.

Cómo damos con la fuga

Montamos un equipo en el vaso de expansión que mete presión en el circuito como si el motor estuviera caliente. Las fugas lentas, que en reposo no se ven, empiezan a gotear. Algunas uniones de plástico solo pierden cuando se dilatan, así que repetimos la búsqueda con el motor templado.

Cuando el líquido desaparece sin dejar rastro, analizamos si hay gases de combustión en el anticongelante. Si no los hay, miramos el enfriador de aceite y otros intercambiadores antes de pensar en la culata.

Lo que suele fallar

Mangueras resecas por años de calor, depósitos de plástico del radiador agrietados, bombas de agua que gotean por su orificio de control, carcasas de termostato y tapones del vaso que ya no cierran a la presión debida.

Al terminar

Rellenamos con el anticongelante que corresponde a tu motor, sin mezclar tipos, y sacamos el aire siguiendo el procedimiento del fabricante. Comprobamos que el electroventilador arranca a su temperatura. Si el líquido estaba muy degradado, te proponemos renovarlo: lo explicamos en refrigerante del motor. Presupuesto sin compromiso.