Guía completa

Lo que nos cuentan

“Desde hace unos días no empuja al subir la A-31.” “Sale humo azul al acelerar.” “Hace un silbido nuevo.” Tres síntomas que señalan al turbo, pero que no siempre son culpa suya.

Lo que solemos encontrar

Una manguera de presión rajada, una abrazadera floja en el intercooler, un sensor de presión que miente o una EGR que se queda abierta. Para separar unas causas de otras, salimos a carretera con el equipo conectado y vemos cuánta presión pide la centralita y cuánta llega de verdad.

En los diésel de ciudad, el mecanismo de álabes que regula el turbo se llena de hollín y se queda pegado. Desmontarlo, limpiarlo y ajustarlo suele bastar.

Gasolinas pequeños, turbos calientes

En Alicante circulan muchos gasolina de poca cilindrada con turbo. El eje gira bañado en aceite a temperaturas muy altas, más aún en verano. Si el aceite no es el que pide el fabricante o se alarga el cambio, se carboniza en las tuberías finas que alimentan el turbo. Ahí empieza la avería.

Si hay que cambiarlo

Antes de montar otro turbo limpiamos o sustituimos las tuberías de aceite, ponemos aceite y filtro nuevos y llenamos el turbo de aceite antes de arrancar. Sin eso, un turbo nuevo puede romperse en poco tiempo.

Para que dure

Respeta los cambios de aceite, no aprietes el motor en frío y, tras un viaje largo, deja que gire un minuto al ralentí antes de apagar. Presupuesto sin compromiso.