Guía completa
El motor también respira
Dentro del cárter se acumulan gases que se escapan desde los cilindros. El motor los reaprovecha mandándolos de nuevo a la entrada de aire, pero antes tiene que quitarles el aceite en forma de niebla. De eso se encargan un pequeño separador y la válvula que regula el paso. Cuando esa pareja falla, el motor lo nota de varias maneras.
Tres situaciones que vemos
“Gasta aceite y no pierde.” Muy típico en motores de gasolina pequeños con turbo, que abundan en Alicante. El separador ya no retiene y el aceite acaba quemado en la combustión.
“Hace un silbidito al ralentí.” La goma del diafragma se ha rajado. Entra aire que la centralita no ha medido, el ralentí baila y puede saltar un código de mezcla.
“Ahora suda por todas partes.” Si el respiradero se tapa, el interior del motor se presuriza y empuja aceite por cualquier junta. Más de una pérdida de aceite se resuelve aquí.
Cómo lo vemos
Con el coche en marcha comprobamos si en la boca de llenado hay el leve vacío que debería haber. Después miramos el diafragma, las mangueras y cuánto aceite se ha ido acumulando en el colector y, si lo hay, en el intercooler.
La solución
Según el diseño, se cambia la válvula sola o la tapa del motor que la lleva incorporada. Retiramos el aceite acumulado y te pedimos que vigiles el nivel unas semanas para confirmar que el consumo ha vuelto a lo normal. Presupuesto sin compromiso.